sábado, 5 de enero de 2013

La inspiración y Cernuda

“Desde que comencé a escribir versos me preocupaba a veces la intermitencia que ocurría, a pesar mío, en el impulso para escribirlos. Éste no dependía de mi voluntad, sino que se presentaba cuando quería; una experiencia inaplacable, una necesidad expresiva, eran, por lo general, su punto de arranque. El impulso exterior podía depararlo la lectura de algunos versos de otro poeta, oír unas notas de música, ver a una criatura atractiva; pero todos esos motivos externos eran sólo el pretexto, y la causa secreta un estado de receptividad, de acuidad espiritual que, en su intensidad desusada, llegaba, en ocasiones, a sacudirme con un escalofrío y hasta a provocar lágrimas, las cuales, innecesario es decirlo, no se debían a una efusión de sentimientos. Aprendí a distinguir entre lo que pudiera llamar la causa aparente y la causa real de aquel estado a que acabo de referirme y, al tratar de dar expresión a su experiencia, vi que era la segunda la que me importaba, aquella de la cual debía partir el contagio poético para el lector posible.

En ocasiones dichos períodos de sequedad o esterilidad eran de unos meses, de un año, de dos; poco a poco fui viendo cómo, lejos de ser períodos estériles, eran períodos de descanso y de renuevo, igual que los del sueño lo son para el cuerpo y, después de ellos, al volver a escribir, observaba que mi trabajo se había enriquecido y transformado. De lo cual comprendí que no sólo eran provechosos, sino necesarios, resultando en el crecimiento y desarrollo de la mente. Pero conviene que el poeta no se abandone durante tales períodos de inactividad involuntaria, sino que cultive asiduamente la lectura, la música, los viajes, todo aquello que conoce como fructífero para alimentarle y renovarle. […] Creo que es necesidad primera del poeta el reunir experiencia y conocimiento, y tanto mejor mientras que más variados sean."

LUIS CERNUDA

martes, 20 de marzo de 2012

Un paseo por Dovestone


Ilustración por Thomas Alburquerque



Hace algún tiempo que dejaron de gustarme los días de lluvia. Hoy, sin embargo, parece un día propicio para la inspiración, quizá porque hace ya que no llueve y siempre se echa de menos lo que no se tiene. Igualmente tampoco creo que sea esta la razón. Creo que son la calle y sus charcos, o quizá el color gris de las gabardinas y chubasqueros de los transeúntes, sus semblantes melancólicos y sus narices rojas. El agua de lluvia ha humedecido la madera de los árboles deshojados del paseo Alfonso X y mi memoria olfativa me ha traído al recuerdo los aromas del norte de Inglaterra. Qué curioso ahora que lo pienso, pero hay recuerdos del pasado que me acometen en un instante y se me antojan ficción por su fugacidad.

La feria del libro sigue con sus puestecitos abiertos, así que no he podido evitar dar un paseo paraguas en mano en un intento de sumergirme entre los estantes llenos de páginas antiguas de bajo coste: siento deseos de apropiarme de todos y cada uno de los libros que veo. Siempre he soñado con tener una casa con una biblioteca donde los libros ocupen desde el suelo hasta el techo, un lugar al que acudir cada vez que desee huir del mundo y adentrarme en otros; un reencuentro con los pececitos de plata.

O tal vez, una abjuración de mi persona.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Si tan solo fuésemos mariposas

"Casi deseo que fuésemos mariposas y viviéramos sólo tres días de verano.
Tres días así contigo los llenaría de más placer
que el que cabe en cincuenta años".

jueves, 10 de noviembre de 2011


HEART! We will forget him!
You and I -tonight!
You may forget the warmth he gave -
I will forget the light!

When you have done, pray tell me
That I may straight begin!
Haste! lest while you're lagging
I remember him!

                                 
                                          Emily Dickinson