martes, 20 de marzo de 2012

Un paseo por Dovestone


Ilustración por Thomas Alburquerque



Hace algún tiempo que dejaron de gustarme los días de lluvia. Hoy, sin embargo, parece un día propicio para la inspiración, quizá porque hace ya que no llueve y siempre se echa de menos lo que no se tiene. Igualmente tampoco creo que sea esta la razón. Creo que son la calle y sus charcos, o quizá el color gris de las gabardinas y chubasqueros de los transeúntes, sus semblantes melancólicos y sus narices rojas. El agua de lluvia ha humedecido la madera de los árboles deshojados del paseo Alfonso X y mi memoria olfativa me ha traído al recuerdo los aromas del norte de Inglaterra. Qué curioso ahora que lo pienso, pero hay recuerdos del pasado que me acometen en un instante y se me antojan ficción por su fugacidad.

La feria del libro sigue con sus puestecitos abiertos, así que no he podido evitar dar un paseo paraguas en mano en un intento de sumergirme entre los estantes llenos de páginas antiguas de bajo coste: siento deseos de apropiarme de todos y cada uno de los libros que veo. Siempre he soñado con tener una casa con una biblioteca donde los libros ocupen desde el suelo hasta el techo, un lugar al que acudir cada vez que desee huir del mundo y adentrarme en otros; un reencuentro con los pececitos de plata.

O tal vez, una abjuración de mi persona.

3 comentarios:

  1. La lluvia a mi al menos, me conecta con el mundo onírico, con sensaciones relajantes, la música, la poesía, los libros... leer con lluvia ayuda a purificar toda sensación de dolor.
    Puede sonar muy raro, pero si es por mi jamas dejaría de llover, quisiera que siempre lloviese, que pueda tener esa melancolía cuando sus gotas rozan el suelo, sus truenos gritan al unisono de los rayos incandescentes. La lluvia, su música, me lleva a sitios monocromatios, a otras épocas que no he vivido, pero que siento. Y su olor, la sensación con diferentes tipos de materia... con los ruidos de los zapatos en las calles, con la sensación en el pasto en el suelo, caminar bajo ella, es la emoción mas placentera que he tenido que probar. Definitivamente la lluvia alivia todo mal.

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  2. ¿Tú también tenías esa sensación de envidia sana cuando veías en La Bella y la Bestia aquella pedazo de biblioteca? A mí me encantaba ^_^

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  3. gracias por compartir mi dibujo :)

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